jueves 8 de diciembre de 2011

Teatro serio: el Movimiento Occupy y los cuernos gemelos de la opresión y la revolución*

Provocador ensayo en que Aeolus Kephas explora la faceta des-ilusionante del Movimiento Occupy y cómo la revolución, esencialmente egoísta, termina fortaleciendo las estructuras a las que cree oponerse.


En este post, en el que recojo comentarios recientes que hice en Reality Sandwich, Facebook y de un diálogo que sostuve con un amigo manifestante, quisiera abordar lo que tiene de desilusionante el Movimiento Occupy y cómo el activismo social solamente fortalece las estructuras que desafía. Esto no sería necesariamente malo, sin embargo, excepto porque la gente llega con propósitos y resultados específicos en mente y por esta razón termina frustrada y desilusionada. Es este aspecto desilusionante lo que considero negativo, no el activismo en sí, que como forma de pasar el tiempo es tan válida como cualquier otra (al menos para algunas personas). Hay una impresión creciente, sin embargo, de que la “revolución global” es evidencia de un cambio colectivo de conciencia y —derivando de esto la siguiente deducción “lógica”— de que esto es, de hecho, su símbolo. En mi opinión nada podría estar más alejado de la verdad, por razones que expondré a continuación lo mejor que pueda.

Anonymous me parece interesante desde esta perspectiva porque Anonymous existe en un reino de las sombras entre dos paradigmas, sin la obvia pertenencia a ninguno de ellos. De hecho aventuro que hay tres paradigmas relevantes para esta discusión: 1) el paradigma dominante del dinero, el poder, etc. 2) el paradigma opuesto de la rebelión, la resistencia, los valores comunitarios y la expresión individual 3) el paradigma que intentaré describir en este post, un paradigma que percibe los primeros dos como meras imágenes especulares de uno y otro y, por lo tanto, como igualmente obsoletas. A mi juicio, Anonymous, que existe en algún lugar entre el segundo y el tercer paradigma, no está causando ningún cambio, social u otro cualquiera, sino que está suscitando únicamente una manifestación superficial de cambio. Como su personaje inspirador Guy Fawkes/V, Anonymous trabaja con fuegos de artificio, creando un juego deslumbrante de luces y sombras que finalmente no tiene ninguna consecuencia real. Para mí es su inconsecuencia misma lo que hace todo ello mucho más puro.

Hablando recientemente con Ramsey Dukes sobre el tema, este comentó la diferencia entre el arte y la magia: la magia, dijo, trata de conseguir los resultados/cambios deseados, mientras que el arte es simplemente una liberación de las energías creativas y después un seguimiento de cómo esas energías traen el cambio, independientemente de nuestra voluntad (en el modelo cuádruple de Ramsey de Magia-Arte-Religión-Ciencia, la magia involucra al arte). El Movimiento Occupy (magia, en su mejor faceta) se superpone a Anonymous (arte, en su mejor faceta) porque algunos manifestantes utilizan máscaras y Anonymous alienta e incluso planea las protestas. Y como Anonymous, el Movimiento Occupy es una manifestación más que un catalizador de cambio. Su principal diferencia con respecto a Anonymous, es que, en mi impresión, muchos o la mayoría de los participantes de Occupy creen que están propiciando el cambio o al menos aspiran a hacerlo.

Esta es una diferencia clave. Es la diferencia entre dejar que un zeitgeist (espíritu) se mueva a través de uno (sin que sea necesario entenderlo) e intentar mover las cosas por uno mismo hacia el fin deseado. Por ejemplo: yo podría estar escribiendo este texto con miras a persuadir a otros de mi punto de vista; por el otro lado, podría simplemente estar usando las palabras como un medio para ver qué se está moviendo en el interior, qué viene a través de mí, sin ningún resultado específico en mente. En realidad es un poco de ambas —cuán efectivo será este texto será la única determinación real de qué tanto mi ego está previniendo que la interacción real (y por tanto la comunicación) ocurra.

Otra diferencia es distinguir la tiranía, la opresión, etc., de ellos, sin hacer un juicio de valor sobre ellos y tener un problema personal con ellos. Lo dicho sobre escribir este texto: si reconozco el aspecto desilusionante del Movimiento Occupy, ¿puedo hacerlo sin sentirme superior a este o sin verlo como un problema que necesita arreglarse? Para Anonymous y todos aquellos que quisieran aproximarse a la vida (incluyendo la tiranía y la opresión) en un espíritu de juego similar, el sistema global de control no es un problema que necesita arreglarse sino un digno contrincante en un gran juego de ping-pongcósmico. La diferencia entre estos dos oponentes es que un lado sabe que todo es un juego, mientras que el otro lo ve todo con mortal seriedad. Cuando los activistas toman su “revolución” en serio, yo diría que sin darse cuenta se están uniendo al lado al que se oponen, porque entonces comparten con este el mismo “espíritu”.

La revolución y la tiranía son los cuernos gemelos de un mismo demonio y la prueba es que, tal y como lo dictan las leyes físicas, la resistencia fortalece. Basado en ejemplos históricos (esto es, experiencia previa), oponerse a la estructuras de poder solamente refuerza y fortalece a largo plazo esas mismas estructuras. Como prueba A de este argumento presento el 9/11 y la resultante “guerra contra el terror”, la Patriot Act y la miríada de formas en que el gobierno de los Estados Unidos (y el global) utilizaron un acto de resistencia para consolidar su poder político y extender el aparato de tiranía, la misma tiranía que el ataque a las Torres Gemelas intentó (supuestamente) minar.

Como lo veo (y admito que no he experimentado directamente las protestas o acampadas), el Movimiento Occupy tiene dos propósitos. Primero, es una oportunidad para que la gente se reúna y conecte en una forma “divertida”, preferible a joderse con drogas y alcohol. Segundo, está sirviendo para ampliar la brecha existente entre las estructuras sociopolíticas de poder (y la supuesta “élite” detrás de estas, el 1%) y “el pueblo” (el 99%), quienes son, ambos, sujetos de dichas estructuras y, paradójicamente, quienes las preservan al depender de ellas. Como lo demuestra la reacción política reciente, el Movimiento Occupy actúa para dinamizar la vieja polarización del “nosotros y ellos”, tanto en la psique colectiva como en la individual. Todo esto es suficientemente “positivo” con miras a representar el psicodrama cristiano del Armagedón, ¿pero es eso realmente lo que deseamos?

Me parece que los Occupy de verdad quieren mejorar su suerte y la suerte de los presuntos oprimidos y en eso, quizá, radica el problema. Yo pienso que todos nosotros estamos igualmente oprimidos independientemente de nuestras condiciones sociales y que intentar mejorar esas condiciones resistiendo la corrupción gubernamental es como cambiar de lugar los muebles de una casa que está incendiándose. En cuyo caso mi pronóstico es que los niños de la revolución quedarán sumamente decepcionados cuando adviertan que el Movimiento Occupy —al energizar al enemigo— conduce a un resultado exactamente opuesto al que esperaban, esto es, a la concreción de la tiranía.

También imagino que muchos de los participantes más conscientes —de ambos bandos— saben esto, aunque puedo estar equivocado en la medida en que nada ciega más a la gente frente a la verdad que los ideales. Me parece interesante que a pesar de lo bien versados que muchos de los manifestantes de Occupy están en conceptos esotéricos, parece que operan según una interpretación de cambio social relativamente ingenua o endeble, justo como si se tratara de estructuras políticas ordinarias y seres humanos corruptos dirigiendo el show en vez de un colectivo milenario, patrones ancestrales (alias “demonios”) de la negación. Para recurrir a un gran cliché: ningún cambio puede ocurrir externamente a menos que sea consecuencia de un efecto dominó de un cambio interno. Occupy en las ciudades es una gran diversión para la opresión de nuestras vidas, pero quizá esto haga más probable que se posponga un cambio psíquico interno, o la “revolución”, más que propiciarlo.

Para ser claro: no me opongo al Movimiento Occupy ni a desafiar al “sistema”. Es un viaje de ego colectivo, en mi opinión, pero esto no debe tomarse como un juicio de valor en tanto un viaje de ego colectivo tal vez sea justamente lo que necesitamos en este momento como especie. A lo único a lo que me opongo es a la ilusión, y ya que tengo las manos llenas por haber sobrepasado mis propias ilusiones, el lector quizá se pregunte por qué estoy perdiendo el tiempo confrontando la ilusiones de otros. Mis comentarios sobre el Movimiento Occupy y todo lo demás no son más significativos o importantes que el movimiento en sí. Son también, hasta cierto punto, exhortaciones de mi ego con algo más profundo y más real moviéndose por debajo de su superficie. Diré esto: aquellos que creen que el Movimiento Occupy es parte de un cambio colectivo no necesitan defenderlo de mis ideas “heréticas” porque, si están en lo correcto, nada de lo que diga hará ninguna diferencia.

Pero desde mi punto de vista todo este movimiento se trata de mejorar las condiciones de los individuos (y grupos de individuos), lo cual implica que mana de una conciencia del ego, separatista, y que los involucrados intentan representar un cambio externo. Como una especie de teatro catártico, esto podría ser (un tanto) efectivo, pero dependería de reconocerlo como teatro, orientado no hacia reformar las estructuras externas sino hacia el cambio interno de los propios participantes. El Movimiento Occupy es parte de un proceso más amplio, claro, como la tiranía y todo lo demás. Lo que más me preocupa es que muchas personas van a ver frustradas sus esperanzas (como antes con Obama) cuando se den cuenta de que la naturaleza de la tiranía es no ceder ante la presión. O por lo menos nunca ha sucedido.

Al mismo tiempo pienso que esto apunta a un engaño mucho más grande. La mente liberal considera progresista la idea de los “derechos humanos”. Es un hecho. Pero la idea conduce inevitablemente a los derechos de los delincuentes, los derechos animales, de los insectos y así sucesivamente. ¿Dónde termina entonces el concepto de derechos? ¿Derechos de los virus? ¿De las bacterias? ¿De las enfermedades? ¿No es la idea de los derechos un concepto humano/ego-céntrico, uno de significado social y político pero no con un sentido más amplio porque no tiene equivalente en el orden natural de la existencia? ¿No es esta solo otra imposición del ego humano en lo que ya es? Yo diría que ninguno de nosotros tiene derechos porque ninguno de nosotros necesita derechos.

La idea egocéntrica de los derechos no significa que estos puedan descartarse, no más que como el síntoma de una enfermedad puede desestimarse. Mi punto, si hay alguno, es que la idea de los derechos humanos es parte del problema y no la solución. Se deriva de una idea profundamente incrustada que tenemos en Occidente, la idea de la aprobación [entitlement], la idea de que merecemos algo mejor. La única manera de determinar que merecemos algo mejor, sin embargo, es proponiendo que Dios/el Universo ha revuelto las cosas porque no estamos obteniendo lo que queremos. La mayoría de nosotros nos sentimos así (sé que yo me siento así), pero hacer de esto una filosofía y una justificación para el activismo social es tomarlo solo por su cariz infantil en el reino de la arrogancia. También hay un argumento a favor de la arrogancia, claro, así que, una vez más, ningún juicio de valor está implicado… pero, otra vez, si la gente está protestando porque creen que merecen lo mejor, eso es un tipo de aprobación. ¿De acuerdo con qué lógica merecemos algo mejor? La respuesta es: de acuerdo con la lógica humana (egocéntrica), una lógica basada en la ilusión de estar separados del sistema, tanto los pequeños sistemas del gobierno, el comercio y la opresión social, como el gran sistema de la vida como un todo. Oponerse a los pequeños sistemas es también oponerse al gran sistema, desafiar a los dioses, por así decirlo. Si primero tuviéramos que liberar nuestra mente, ¿no encontraríamos quizá que el sistema de opresión bajo el cual existimos es exactamente como suponemos que es, lo mismo que todo lo demás?

A menos de que nuestra idea de Dios sea la anticuada noción de una inteligencia externa señoreando sobre las cosas, entonces la pelea se detendrá siempre a la divina —la gran inteligencia de todo el sistema— y no en algún otro punto anterior a ese. Intentar y culpar a un sistema o grupo o individuo por la manera en que las cosas son, es tanto como decir que estos están separados de lo divino y, por lo tanto, ¡se puede e incluso se debe eliminarlos por el bien de todos! Luchar por la soberanía de uno mismo o imponer en otro la idea personal de lo que constituye una vida buena o apropiada = egotismo. Luchar por el derecho de otra persona a su soberanía personal = egotismo + arrogancia. Es cierto que parece que por doquier la gente está sufriendo y parece que esto es el resultado innecesario de un puñado de cerdos psicópatas que abusan de su poder. Pero una apariencia no es necesariamente una realidad. Si vemos a alguien agonizando en una cuneta, más que apresurarnos para ayudarlo, ¿no sería más sabio preguntarle primero si quiere recibir ayuda? Tal vez podrían estar haciendo lo de Diógenes y consideren nuestra “ayuda” como una intromisión.

El Movimiento Occupy está basado en juicios de valor a propósito de lo que constituye una buena sociedad, una dirección positiva que la humanidad debe seguir y, al menos parcialmente, la presunción de que “una utopía lo arregla todo”. Paralelamente, la idea de que lo que necesitamos proviene en buena medida de una reacción-respuesta al estado en que se encuentran las cosas, esto es, de una resistencia a un modo de vida existente que se considera “injusto” e indeseable. Todos estos occupiers tal vez se las arreglen fabulosamente mientras tengan un enemigo común al cual oponerse y estén de acuerdo, más o menos, en la forma en que las cosas deberían ser. ¿Pero qué pasaría si ese enemigo (esas viejas y caducas estructuras) repentinamente desaparecieran? Si hay una necesidad compartida de identificar y oponerse al “otro” (la opresión corporativa, la corrupción gubernamental, etc.), que mantiene unidas a estas personas, entonces, si salen victoriosos, ¿no necesitarían encontrar algo o alguien más a quien oponerse? ¿Y no se verían obligados a encontrarlo entre sus propias filas?

Una vez más estoy abierto a la idea de que verse envuelto en las protestas quizá tenga un efecto liberador en los participantes (o al menos en algunos de ellos), como jugar un buen partido de soccer o participar en una interpretación teatral o musical puede liberar (y empoderar). La pregunta obvia es, entonces, ¿seguiría siendo ese el caso si los participantes aceptaran que el Movimiento Occupy fue fútil en términos de suscitar un cambio social —o incluso de que este eventualmente provocará el efecto contrario al deseado? ¿Aun así los participantes estarían dispuestos a participar solo por el placer de hacerlo —just for the lulz? Es ese espíritu de la obra —obra seria—el espíritu del cambio real.

Como se dijo antes, algunos piensan que el Movimiento Occupy, y sus otras manifestaciones, es una expresión de un “cambio colectivo” perteneciente a la inminente Era de Acuario, el signo que rige lo colectivo. Sin embargo, la sombra de Acuario es Leo (su signo opuesto), que significa la soberanía individual y la expresión personal. Esto apoyaría mi descripción del Movimiento Occupy como un viaje colectivo de ego, como una expresión de Leo disfrazado como un movimiento de Acuario. La sombra (ilusión) anuncia la llegada de una realidad objetiva, sin embargo, esta será correcta solo si las cosas se desarrollan en este sentido. Lo que sería un error sería tomar a la sombra por la sustancia, la esperanza/ilusión por la realidad.

Siento firmemente que cuando un cambio colectivo se aproxime, no tendremos nada qué hacer con él y probablemente la mayoría de nosotros ni siquiera sabrá qué lo golpeó. Podría sugerirse que el Movimiento Occupy está sentando las bases para el cambio, pero yo pienso que no hay bases posibles o necesarias para dicho cambio. Lo que están haciendo, quizá, es limpiando el terreno, arrasando, no para que se construya un edificio utópico, sino para que una nueva y desconocida forma de vida brote, con el tiempo, de la tierra quemada.

Entretanto, mucha gente está depositando sus esperanzas en torno al movimiento, justo como hicieron recientemente con ObaMa (OM baa). Apostaría que en muchos casos se trata también de las mismas personas. Está bien y es bueno para la gente salir y relacionarse con los demás, una y otra vez, es una alternativa agradable a ver la televisión o jugar a los bolos. Quizá sea también una expresión natural de “las masas” rebelarse, por lo que por todos los medios se debe permitir que estas despierten la ira de los poderes-que-son para que la gente pueda ver el puño de hierro en acción y entender mejor la naturaleza de la Bestia. Los problemas surgen cuando la gente comienza a tomarse el activismo demasiado en serio y apuestan, tanto emocional como psicológicamente, a un resultado final imaginario, deseado (y deseable). Entonces se preparan ellos mismos no solo para la decepción, sino para niveles de amargura y rabia que posiblemente no sean capaces de manejar (o expresar constructivamente, con mucha menos creatividad). Irónicamente, es probable que tal amargura y rabia (externa) que generen muchas personas allá afuera en primer lugar, pero, al final, pronostico que esa misma energía será la que guíe a mucha gente a unirse sin percatarse a las fuerzas demoniacas a las que tan apasionadamente se oponen. Entonces serán tragadas por la bestia incluso mientas esta se devora a sí misma.

Mientras Roma ardía, tal vez la gente no dejaba de estafar. Todo cambio es bueno. Pero lo que nos está oprimiendo, en mi opinión, no son las estructuras externas sino nuestra propia importancia, nuestro sentido de la aprobación frente a un mundo hecho mierda y un futuro sombrío. Está en nosotros, como individuos, dejar de lado ese orgullo para no atragantarse con él. Estoy casi seguro de que si la gente se las arreglara para apartar su importancia personal, no necesitarían protestar o hacer algo además de cuidarse a sí mismos y a sus más cercanos. Y si todos hiciéramos eso entonces no habría necesidad de movimientos de masas. Tal vez empezaríamos a ver que nuestras condiciones son solo y exactamente lo que necesitamos, colectivamente, que el cambio, si sobreviene, sucederá por medio delas condiciones y no a pesar de ellas, y que todo lo que cualquiera de nosotros necesita hacer para cambiar su vida es simplemente dejar ir.

No importa en qué tipo de condiciones estemos viviendo, eso es lo que realmente puede hacer cualquiera de nosotros, en cualquier caso: dejar ir y recordar cómo actuar.


Aelous Kephas es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan Matrix Warrior: Being the One, The Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid Awareness y Homo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon. En Pijama Surf publicó la serie de literatura chamánica, neuronas espejo e individuación Escritores del Cielo en Hades y el ensayo La Promesa de la Serpiente (la perturbadora verdad sobre los psicodélicos).

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

*Tomado de http://pijamasurf.com/2011/12/teatro-serio-el-movimiento-occupy-y-los-cuernos-gemelos-de-la-opresion-y-la-revolucion/

jueves 1 de diciembre de 2011

Murió Christa Wolf, una controvertida y emblemática autora de la literatura alemana*

La escritora alemana Christa Wolf, que hoy murió a los 82 años en Berlín, fue una de las figuras emblemáticas de la literatura germana y llegó a ser mencionada varias veces como candidata al Premio Nobel.

POR EFE


Cuando Günter Grass obtuvo el galardón en 1999, el autor de "El tambor de hojalata" dijo que le hubiera gustado recibirlo conjuntamente con la escritora germano-oriental.

"Casi ninguna otra autora del último siglo puede reclamar haber sido una instancia moral para los lectores de la RDA y al mismo tiempo una figura de identificación para muchos lectores en occidente", dijo hoy el presidente de la Academia de las Artes de Berlín, Klaus Staeck Wolf, procedente de la extinta República Democrática Alemana (RDA), nació en 1929 y vivió primero bajo el régimen nazi y después el de la RDA antes de la reunificación de Alemania.

Su primera obra importante fue "El cielo dividido" que se publicó en 1962 y en la que se ocupó de los problemas de la Alemania dividida. La novela le supuso el premio Heinrich Mann y fue llevada al cine.

En 1968 apareció "Reflexiones sobre Christa T.", una obra que, según Staeck, trajo "un nuevo tono reflexivo y ensayístico en la literatura de la RDA".

En esa novela, había una apuesta por la lucha por el desarrollo de la individualidad frente a las presiones de la sociedad.

En 1976, con "Muestra de infancia", Christa Wolf fue más atrás en la historia de Alemania y se confrontó con el recuerdo de una mujer que, de niña, vivió el nacionalsocialismo, la guerra y la deportación.

Otras obras importantes suyas son "Casandra" (1983) y "Medea" (1996) en las que retomó mitos griegos.

"Casandra" se convirtió en su momento en un libro clave para las feministas y para el movimiento pacifista.

Christa Wolf fue siempre una figura polémica en Alemania por su relación con el aparato de la RDA y por haber sido informante de la policía política de ese país, la temida STASI, lo que admitió a comienzos de los años 90.

Su última novela, publicada el año pasado, fue "Stadt der Engel oder The Overcoat of Dr. Freud" (Ciudad de los ángeles o el abrigo del Dr. Freud) en la que seguía las huellas de los intelectuales alemanes que se vieron forzados a exiliarse en Estados Unidos ante la persecución nazi.

El punto de partida de esa novela fue una serie de anotaciones que Wolf hizo durante una visita a California a comienzo de los años 90 y en las que las observaciones sobre el exilio alemán se mezclaban con reflexiones autobiográficas.

Aquella reflexión coincidió con una crisis existencial precipitada por el debate acerca del papel que Wolf había desempeñado durante el régimen de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

En 1993 Wolf se marchó a California en busca de tranquilidad para trabajar después de que estallase una discusión en torno a su relación con la STASI, de la que fue informante entre 1959 y 1962.

Desde los años 60, en cambio, Christa Wolf y su familia fueron objeto de una observación permanente por parte de la policía política de la RDA.

Wolf no abandonó el Partido del Socialismo Unificado (SED) hasta 1989, pero en su momento se distanció del régimen, como cuando se unió a la protesta de otros intelectuales en contra de la expulsión de la RDA del cantante y poeta Wolf Biermann.

En 1980 obtuvo el Premio Georg Buchner, que se considera el premio literario más importante en lengua alemana.

*Tomado de http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Christa_Wolf_0_601140102.html

lunes 26 de septiembre de 2011

Sexo inter-especies: Crónica de un romance entre un hombre y un delfín*

El caso de Malcolm Brenner, quien sostuvo un romance sexual con Dolly, un delfin, nos invita a reflexionar sobre las relaciones eróticas entre distintas especies.

malcolm brenner con su novia delfin dolly

A pesar de que el título de esta nota seguramente será asociado, por muchos, a un acto de patológico bestialismo, lo cierto es que la relación que Malcolm Brenner mantuvo a lo largo de nueve meses con Dolly, un delfín hembra, en realidad remite a un romance inter-especie, a lo largo del cual ambos ejemplares, el humano y el cetáceo, compartieron voluntariamente información tanto sensorial como sentimental.

Hace un par de años Brenner, quien ahora tiene sesenta años, estrenó su libro Wet Godess (La Diosa Húmeda), en el cual relata la relación amorosa que mantuvo con Dolly a principios de los 70′s, cuando era un veinteañero. “Inicialmente ella se tornó cada vez más agresiva. Se lanzaba hacia mí para empujarme”, afirma el autor, quien narra también que con el paso del tiempo Dolly fue suavizándose en su interacción con él: “Eso me pareció extremadamente erótico. Es como estar con un tigre o un oso. Es un animal que si quisiera podría matarte en un par de segundos”.

Luego de nueve meses, periodo que duró la relación, el parque de diversiones Floridaland, propietario de Dolly, cerró sus puertas y la hembra fue trasladada al acuario Gulfport, en Mississippi, lo cual marcaría una ruptura definitiva entre ellos: “Tenía todas las intenciones de visitarla cuando yo regresara al sur, pero no funcionó de esa manera. Aprendí que los delfines pueden ser posesivos o que emocionalmente son mucho más vulnerables de lo que jamás pude imaginar.”

Curiosamente, meses después de la última vez que vio a Dolly, Brenner tuvo una precognición onírica en la que pudo visualizar la futura muerte de su ya entonces ex-chica: “Tuve un sueño vívido sobre delfines muriendo en un entono oscuro, notablemente similar al acuario en donde eventualmente ella murió”. Esta experiencia de algún modo nos remite a múltiples habilidades extra-sensoriales que les han sido adjudicados a los delfines, por ejemplo, la comunicación telepática o su capacidad para percibir el campo electromagnético que irradian otros animales.

Pero, obviamente, no todo es sensualidad interbiológica en el polémico romance de Dolly y Malcolm, ya que si bien él no infringió ninguna ley —en el estado de Florida el bestialismo se penalizó apenas este año— existen muchas voces, incluso científicas, que han condenado lo que Brenner hizo, más allá de la evidente transgresión moral a la que pudiese relacionarse su acto. “Glorificar las interacciones sexuales entre un ser humano y otras especies es inapropiado para el bienestar y la salud de cualquier animal. Pone en riesgo la propia salud y el comportamiento social del delfín”, afirma el Dr. Denise Herzing, investigador del Wild Dolphin Project.

Sin embargo, Brenner defiende tajantemente el amorío que sostuvo y asegura que su relación no lastimó al delfín: “Para algunas personas es muy difícil contemplar la posibilidad de que yo no estaba abusando al animal. Pero ellos no me vieron interactuar con el delfín. No estaban ahí. Estas criaturas básicamente tienen libre albedrío”. Y agrega, sobre la propuesta hecha por diversos científicos de que se catalogue a los delfines como ‘personas no-humanas’: “¿Qué tiene de repulsivo una relación en la que ambas partes sienten y expresan su amor por el otro? Sé de lo que hablo por que después de hacer el amor ella puso su trompa en mi hombro, me abrazó con sus aletas y nos miramos a los ojos durante un minuto. Como mamíferos conscientes de sí, los delfines son capaces de entablar lazos profundamente emocionales entre ellos y, aparentemente, también con algunas personas. Un delfín puede morir de soledad, de una ruptura amorosa o de ansiedad por una separación”.

Todas estas experiencias y reflexiones de Brenner quedaron registradas en el libro Wet Godess que comenzó a escribir en 1973, dos años después de su relación con Dolly. Por cierto, la idea de escribir el libro le fue sugerida a Brenner por el genial científico y psiconauta John C. Lilly, quien al parecer juzgó ese romance como algo digno de compartir con el mundo. Este caso nos recuerda, de algún modo, la comunión cuasi-erótica que sostuvo la científica rusa Natalia Avseenko al nadar desnuda con ballenas belugas en las gélidas aguas del Mar Ártico.

Y más allá del potencial escándalo cultural que puede provocarnos el amorío entre Malcolm y Dolly, resulta interesante tomar este caso como un pretexto para profundizar en nuestras disertaciones sobre las relaciones sexuales o románticas entre ejemplares de distintas especies. Y si tal vez, como dice el popular refrán, “el diablo está en los detalles”, entonces podríamos concebir esta relación en específico como algo considerablemente ajeno al tradicional bestialismo, el estereotipo que rige nuestro juicio sobre cualquier encuentro de este tipo entre un hombre y un animal. Tal vez.

Con información de Huffington Post

*Tomado de http://pijamasurf.com/2011/09/sexo-inter-especies-cronica-de-un-romance-entre-un-hombre-y-un-delfin/

domingo 14 de agosto de 2011

En fotos: Lo mejor de la “marcha de las p…” en Washington y Berlín


Foto: AFP Photo

Washington, 13 ago (dpa) - “¡Bienvenidas, putas, fulanas, zorras, coños, voces que no van a ser silenciadas!” El saludo fue recibido este sábado con un furibundo aplauso por las más de mil personas que desafiaron la fuerte lluvia que inundó Washington para marchar en contra de la violencia sexual y el hábito de echar la culpa de ella a las víctimas en el “Slutwalk DC”, la “marcha de las putas” que ya se ha convertido en un fenómeno mundial.

Jóvenes, mayores, mujeres, hombres, padres y madres con sus bebés, heterosexuales y homosexuales, gente vestida con ropa “provocativa” y personas que se decantaron por cómodos pantalones cortos y camisetas.

La heterogeneidad de los manifestantes que marcharon desde el parque situado frente a la Casa Blanca hasta un escenario próximo al Obelisco que domina la capital de Estados Unidos contrastaba fuertemente con el mensaje unificado que lanzaron: No es no y no hay excusa alguna para una agresión sexual.

Foto: AFP Photo
Foto: AFP Photo
Foto: AFP Photo

“Ms. Tracy. Soy profesora, no una puta”. Tracy Regal desfilaba portando el pequeño cartelito, de formato similar al que usa al comienzo del año escolar para presentarse ante sus alumnos de preescolar y sus padres, enganchado a su estrecho, super corto y escotado vestido negro, acompañado de unas medias de rejilla, botas de alto tacón y mucho, mucho maquillaje.

“Estamos aquí para demostrar que no importa lo que vistamos, no estamos pidiendo ser víctimas”, dijo a la agencia dpa.

El Slutwalk o marcha de las putas “es un buen mensaje a enviar diciendo que sólo por el hecho de que quizás nos vistamos de esta manera por diversión, eso no nos convierte en objetos para que alguien venga y nos arrebate nuestra voluntad”, afirmó.

Cerca suyo, Theresa, una joven madre, marchaba con su hija Virginia, de dos años.

“Yo fui vícima de una agresión sexual, y he venido con mi hija para demostrarle que eso no está bien”, explicó. La corta edad de su pequeña no fue un impedimento para llevarla a la protesta cívica.

“Ya lo entenderá, y tendrá una foto suya en un evento importante”. Esta mujer no fue la única que este sábado llevó a sus hijos a la “marcha de las putas”. Otras madres y padres también desfilaban con sus bebés en carritos con lemas como “hasta yo sé que no es no”.

“Vine porque quería demostrar que hay padres que también apoyan esto (los Slutwalks) y que van a educar a sus hijos de esa manera”, explicó Sam Freund, un residente en la capital que trajo a su hijo.

“¿Me hace esta falda ser un putón?”, preguntaba por su parte en una pancarta un hombre fornido que acudió a la marcha en un kilt, la tradicional falda escocesa vestida por los hombres.

Foto: AFP Photo
Foto: AFP Photo
Foto: AFP Photo

Y es que también muchos hombres acudieron este sábado a una convocatoria en la que se quiso demostrar que la violencia sexual no es sólo un problema de las mujeres. De hecho, según algunos estudios, uno de cada seis hombres en Estados Unidos han sido víctimas de algún tipo de abuso sexual antes de los 16 años, si bien es un tema poco tratado por los tabúes que rigen en esta materia.

Bien lo sabe Shawn Wright, co-organizador junto a su esposa Samantha del Slutwalk en Washington.

“Durante mucho tiempo ni siquiera podía hablar de ello, pero quiero que la gente sepa que yo fui víctima y que el efecto que ello tuvo en mí ha afectdo mi vida”, explicó en entrevista con dpa.

“Resulta muy engañoso cuando se habla siempre sobre hombres victimizando a las mujeres. Pasa en los dos sentidos y es esencial que los hombres se impliquen” en este tipo de movimientos, agregó.

Siguiendo su llamamiento, Celestino Zapata, un joven de origen mexicano y residente en Washington, acudió hoy a “mostrar apoyo no sólo por las mujeres, sino también por los hombres”, dijo.

Foto: AFP Photo

Foto: AFP Photo

Foto: AFP Photo

Para Zapata, no tienen sentido las críticas que se han hecho desde algunos sectores a este movimiento que surgió en Toronto a comienzos de año después de que un policía recomendara a estudiantes universitarias evitar vestirse como “fulanas” para no ser víctimas de una agresión. Esto llevó a un grupo de jóvenes a apropiarse del término “fulana” y convertirlo en un grito de guerra contra la violencia sexual.

Habían nacido los “Slutwalks” y desde entonces se han replicado en decenas de ciudades de todo el mundo vía redes sociales.

“El nombre es un tanto provocador y tiene que serlo para que la gente despierte y se dé cuenta de que sólo porque etiquetes a alguien de una manera particular no te da el derecho a violarla”, sostuvo.

Desde el podio donde víctimas de agresiones sexuales y activistas tomaron la palabra para denunciar la “cultura de la violación” existente en la sociedad, Andrea Bredbeck, escritora y realizadora, además de víctima de violación, celebró los “Slutwalks” como un primer paso contra ideas preconcebidas sobre este tipo de violencia.

“Hoy estamos dando un primer paso para deconstruir la cultura de la violación”, celebró Bredbeck, quien está filmando un documental titulado “La vida después de una violación”.

Los Slutwalks están “en más de 30 ciudades de Estados Unidos. Estamos en Amsterdam, Australia, Hong Kong, Alemania, Nueva Dehli, Reino Unido y Ciudad de México y cada uno de nosotros, en nuestra propia forma idiosincrática, estamos decididos a darle en las pelotas a la forma de pensar globalmente aceptada sobre el asalto sexual y la violación”, prometió.

Foto: AFP Photo




Foto: AFP Photo


Foto: AFP Photo

La marcha en Berlin

Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Cientos de “putas” marcharon hoy por las calles de diversas ciudades alemanas, como parte de una acción de protesta internacional en defensa de los derechos de la mujer y contra la violencia sexual. Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Berlin. Foto: Reuters / Thomas Peter
Tomado de http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/298934/cientos-de-mujeres-piden-respeto-en-alemania-en-la-caminata-de-las-p/